
Faith No More
Se me ha vuelto una tarea complicada hoy encontrar una canción. Así que sólo me conformo con lo primero que se me vino a la cabeza... Collision. Bueno, tal vez algo hay de eso...
Han pasado cosas bien extrañas desde que me cambié de carrera. Cosas gratas y otras que dan asco; unas siguen repitiéndose mientras rezo como condenada para que las otras jamás vuelvan a suceder.
Si hay algo que lamento, es no poder ver más seguido a mis amigos. Mi socia Padola se fue de la U, el Awelo y Fresita...pffff....cuando yo tengo clases, ella también, no hay caso. De repente me escabullo antes de entrar a clases para ver si anda por ahí y saludarla por último. La semana pasada nos juntamos en viernes y vimos pelis hasta la madrugada. Algo, digo yo, que sea. De todos modos es como extraño. Claro, es difícil (fui tantos años yo) ser violinista del resto. Ellos se tienen el uno al otro, una anda por ahí puro mermando no más...cuando estaba mi socia no importaba...¿pero el trío? Naaaaa...
Dan a Tom Petty & The Heartbreakers. Lindo tema ese…me acuerdo del video… ¿era la Kim Bassinger muerta?¿o la Michelle Pfeiffer? Siempre confundo a esas rucias.
Como si fuera poco, han vuelto ciertas sombras del pasado con cuática: no me refiero sólo al Cura (quien se ha vuelto impresionantemente más comunicativo desde que me mandó a la mierda en el aspecto amoroso), que ya llevaba su tiempo de vuelta en mi camino, sino a seres tan dispares como la Eve y la Anita. Ambas excompañeras de curso, educación media, cuando yo vivía en ese pueblo de mierda. Ambas fueron muy amigas mías, hay diferencias de tiempo, rol y personalidad entre una y otra.
Con la primera parece que nos empezamos a juntar en 1ero o segundo medio. Ella era muy carretera, fumaba, tomaba, se pescaba lo que se le cruzara en el camino (incluyendo varios lolos de MI interés). Seeeee...es obvio preguntarse por qué cresta alguien soportaría eso. Un buen día también me lo pregunté y shao, la mandé a la mierda. ¿Habrán sido 8 meses sin hablar? Ajajajajaj... tan pendejo todo...
Se me acercó un día con un tremendo ramillete de disculpas: que yo era su única amiga, que me extrañaba, que aquí y allá... Yo le acepté con la condición de no volverse a cagar en mis intereses. Mas lo volvió a hacer. Pasaron años, yo me fui del pueblo infecto ese y ahora está ahí, esribiéndome cartas, con un hijo que ya va al jardín, esgrimiendo los mismos argumentos que usó en el pasado para recuperar mi amistad, cobrando sentimientos cochinos, contándome cosas que no me interesan, queriendo escuchar de mí cosas que tampoco le interesan. Que le lea las runas... ¿qué se habrá imaginado de mí? "te cambiaste a Castellano?... que fome..." Chocante ¿ah?
Y después está la Anita...la Anita... con ella recién empezamos a forjar un amistad en cuarto medio, tercero tal vez. El resto del tiempo anduve yo evitándola... ¿Alguien habrá leído Demian? ¿Alguien recordará a Knauer? Ya, la Anita era como mi Knauer... me daba como miedo –siempre ha sido así- cuando la gente me sobreestima tan ciegamente. Pero un día conectamos en algo...y de ahí para adelante, como avión. Me gustaba conversar con ella. Me importaba una raja que personas como la Eve le despreciaran y se burlaran de ella por su apariencia. La Anita simplemente estaba por sobre eso, ¡se podía hablar con ella algo que no fuera sólo de minos! No quiere decir que no me agrade eso, todo lo contrario, me declaro una eterna enamorada del género masculino, mi gente lo sabe... pero hay más que eso. Y en un lugar tan chanta como en el que yo vivía es tan difícil dar con alguien así.
Quedamos de acuerdo en que haríamos todo lo posible en no sólo ser amigas de colegio, sino amigas. Pero la distancia es cosa seria. A veces las cartas no bastan. A veces no hay plata ni para medio minuto de teléfono, ni estampillas ni nada. Y se deja... aparecen nuevas gentes, al principio duele pero luego... se deja. Y nos dejamos, y nos reducimos a menciones muy de vez en cuando, a un montón de cartas viejas bien guardadas, nos reducimos sólo a nuestro nombre.
Pero esta vez fui yo la que despertó de ese letargo. Yo la que escribió bien picada exigiendo comunicación. Y llegó la carta de vuelta y por fin se hizo un correo electrónico (es que no podía ser!). Y aprendió a ocuparlo, já.
Esto está demasiado largo. Cut!